Deja de intentar "estar bien": Por qué la presión por ser feliz te está enfermando

Vivimos en la era de la positividad tóxica. Nos bombardean con frases de taza de café que dicen "sonríe a la vida" o "si quieres, puedes". Y entonces, un día te despiertas con un nudo en la garganta, o una apatía que no te deja levantarte, y te sientes doblemente mal.

Te sientes mal por estar mal, y te sientes culpable por no ser capaz de "animarte".

La ansiedad no es el enemigo (aunque lo parezca)

En Aquí Importas, vemos a diario personas que llegan agotadas de luchar contra su propia ansiedad. Tratan de taparla, de ignorarla o de "extirparla" como si fuera un tumor.

Pero aquí está la verdad rompedora: La ansiedad es solo un mensajero gritando porque tú no le dejas hablar.

Cuando intentas silenciar tus emociones negativas a toda costa, es como intentar mantener una pelota de playa bajo el agua: requiere un esfuerzo agotador y, tarde o temprano, saltará hacia afuera con más fuerza, golpeándote en la cara.

El derecho a no estar bien

Queremos decirte algo que quizá nadie te ha dicho últimamente: Tienes derecho a estar triste. Tienes permiso para sentir miedo. Es humano estar perdido.

En este espacio no te pediremos que "vivas en positivo". Te pediremos que:

  1. Dejes de pelear contigo mismo/a: La guerra interna es lo que más agota.

  2. Escuches el síntoma: ¿Qué te está intentando decir esa falta de aire o ese insomnio sobre tu ritmo de vida o tus límites?

  3. Aceptes el gris: La vida no es un filtro de Instagram. Tiene matices, y todos son válidos.

Aquí no te "arreglamos", te comprendemos

Si buscas ayuda en Aquí Importas, no esperes que te demos una receta para la felicidad eterna. Eso no existe. Lo que encontrarás es un lugar donde no tienes que fingir. Donde puedes soltar la máscara de "estoy bien" y empezar a trabajar con lo que hay, con la verdad de tu historia.

Porque solo cuando dejas de gastar energía en ocultar tu dolor, empiezas a tener energía para sanarlo.

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